Anxiety Disorders Additional Resources
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¿Qué es un transtorno depresivo?
El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo,
y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme. Afecta cómo uno
se valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo no
es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. No es una
condición de la cual uno puede liberarse a voluntad. Las personas que padecen de un trastorno
depresivo no pueden decir simplemente "ya basta, me voy a poner bien". Sin tratamiento,
los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin embargo, la mayoría de las
personas que padecen de depresión puede mejorar con un tratamiento adecuado.
Tipos de depresión
Al igual que en otras enfermedades, por ejemplo las enfermedades del corazón,
existen varios tipos de trastornos depresivos. Este panfleto describe brevemente
los tres tipos más comunes. Los tres tipos son: depresión severa,
la distimia y el trastorno bipolar. En cada uno de estos tres tipos de depresión,
el número, la gravedad y la persistencia de los síntomas varían.
La depresión severa se manifiesta por una
combinación de síntomas (vea la lista de síntomas) que interfieren
con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades
que antes eran placenteras. Un episodio de depresión muy incapacitante
puede ocurrir sólo una vez en la vida, pero por lo general ocurre varias
veces en el curso de la vida. La distimia, un tipo
de depresión menos grave, incluye síntomas crónicos (a largo
plazo) que no incapacitan tanto, pero sin embargo interfieren con el funcionamiento
y el bienestar de la persona. Muchas personas con distimia también pueden
padecer de episodios depresivos severos en algún momento de su vida.
Otro tipo de depresión es el trastorno bipolar, llamado también
enfermedad maníaco-depresiva. Éste no es tan frecuente como los otros trastornos depresivos.
El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de
ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Los cambios de estado
de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona
está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas
del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva,
hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. La manía a menudo afecta la manera
de pensar, el juicio y la manera de comportarse con relación a los otros. Puede llevar a que
el paciente se meta en graves problemas y situaciones embarazosas. Por ejemplo, en la fase
maníaca la persona puede sentirse feliz o eufórica, tener proyectos grandiosos, tomar decisiones
de negocios descabelladas, e involucrarse en aventuras o fantasías románticas. Si la manía se
deja sin tratar puede empeorar y convertirse en un estado sicótico (el paciente pierde temporalmente la razón).
Síntomas de depresión y manía
No todas las personas que están en fases depresivas o maníacas
padecen de todos los síntomas. Algunas padecen de unos pocos síntomas,
otras tienen muchos. La gravedad de los síntomas varía según
la persona y también puede variar con el tiempo.
• Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente.
• Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
• Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
• Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
• Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar "en cámara lenta."
• Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
• Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
• Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
• Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
• Restlessness, irritability
• Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como
dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.
• Inquietud, irritabilidad.
Causas de la depresión
Algunos tipos de depresión tienden a afectar miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. Esto parece darse en el caso del trastorno bipolar. Los estudios de familias con miembros que padecen del trastorno bipolar en cada generación, han encontrado que aquellos que se enferman tienen una constitución genética algo diferente de quienes no se enferman.
Sin embargo, no todos los que tienen la predisposición genética para el trastorno bipolar lo padecen. Al parecer, hay otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad: posiblemente tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo o estudio.
En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no tienen una historia familiar de depresión. Sea hereditario o no, el trastorno depresivo severo está a menudo asociado con cambios en las estructuras o funciones cerebrales.
Las personas con poca autoestima se perciben a sí mismas y perciben al mundo en forma pesimista. Las personas con poca autoestima y que se abruman fácilmente por el estrés están predispuestas a la depresión. No se sabe con certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa temprana de la enfermedad.
En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación.
La pérdida de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés.
La depresión en la mujer
La depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble de
la del hombre. Factores hormonales podrían contribuir
a la tasa más alta de depresión en la mujer. En particular, los
cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo de posparto,
la premenopausia y la menopausia. Muchas mujeres tienen más estrés
por las responsabilidades del cuidado de niños, el mantenimiento del
hogar y un empleo. Algunas mujeres tienen una mayor carga de responsabilidad
por ser madres solteras o por asumir el cuidado de padres ancianos.
Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud
Mental (NIMH por su sigla en inglés) demostró que las mujeres predispuestas a padecer del
síndrome premenstrual (SPM) severo se alivian de sus síntomas
físicos y anímicos (por ejemplo depresión) cuando se les
suprimen sus hormonas sexuales con una medicación. Si se deja de dar
dicha medicación, las hormonas se reactivan y al poco tiempo los síntomas
vuelven. Por otro lado, a las mujeres sin SPM, la supresión temporal
de las hormonas no les produce ningún efecto.6,7
Muchas mujeres tienen un riesgo alto de deprimirse después del nacimiento
de un bebé. En algunas mujeres los cambios hormonales y físicos,
así como la responsabilidad de una nueva vida, pueden llevar a una depresión
de posparto. Aunque las madres nuevas comúnmente tienen periodos pasajeros
de tristeza, un episodio depresivo severo no es normal y requiere tratamiento.
El tratamiento por un médico sensible, y el apoyo emocional de la familia
son de importancia vital para que la nueva madre recupere su bienestar físico
y mental. El tratamiento devuelve la capacidad para cuidar y disfrutar el niño.
Depresión en el hombre
Aunque el hombre tiene menos probabilidad de sufrir
depresiones que la mujer, de tres a cuatro millones de hombres en los Estados
Unidos son afectados. El hombre tiende as ser más reacio para admitir que tienen depresión.
Por lo tanto, el diagnóstico de depresión puede ser más
difícil de hacer. El hombre es diagnosticado menos que la mujer. La
tasa de suicidio en el hombre es cuatro veces más alta que en la mujer.
Sin embargo, los intentos de suicidio son más comunes en la mujer que
en el hombre. A partir de los 70 años de edad, la tasa de suicidio en
el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo después de los
85 años.
La depresión también puede afectar la salud física del
hombre, aunque en una forma diferente a la de la mujer. Un estudio reciente
indicó que la depresión se asocia con un riesgo elevado de enfermedad
coronaria (infartos de corazón) en ambos sexos. Sin embargo, sólo
el hombre tiene una tasa alta de muerte debida a una enfermedad coronaria que
se da junto con un trastorno depresivo.2
El alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el hombre más
comúnmente que en la mujer. Igualmente, el hábito socialmente
aceptable de trabajar en exceso, puede enmascarar una depresión. En
el hombre, no es raro que la depresión se manifieste con irritabilidad,
ira y desaliento, en lugar de sentimientos de desesperanza o desamparo. Por
lo tanto, puede ser difícil de reconocer. Incluso cuando el hombre se
da cuenta de que está deprimido, comparado con la mujer, tiende menos
a buscar ayuda. El apoyo familiar generalmente es una ayuda importante. Algunas
compañías ofrecen programas de salud mental para sus empleados.
Estos pueden ser de gran ayuda para el hombre. Es importante que el hombre
deprimido entienda y acepte la idea que la depresión es una enfermedad
real que requiere tratamiento.
La depresión en la vejez
Es erróneo creer que es normal que los ancianos se depriman. Por el
contrario, la mayoría de las personas de edad se sienten satisfechas
con sus vidas. Cuando un anciano se deprime, a veces su depresión se
considera erróneamente un aspecto normal de la vejez. La depresión
en los ancianos, si no se diagnostica ni se trata, causa un sufrimiento innecesario
para el anciano y para su familia. Con un tratamiento adecuado, el anciano
tendría una vida placentera. Cuando la persona de edad va al médico,
puede solo describir síntomas físicos. Esto pasa por que el anciano
puede ser reacio a hablar de su desesperanza y tristeza. La persona mayor puede
no querer hablar de su falta de interés en las actividades normalmente
placenteras, o de su pena después de la muerte de un ser querido, incluso
cuando el duelo se prolonga por mucho tiempo.
Las depresiones subyacentes en los ancianos son cada
vez más identificadas
y tratadas por los profesionales de salud mental. Los profesionales van reconociendo
que los síntomas depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto
fácilmente. También los profesionales detectan mejor los síntomas
depresivos que se deben a efectos secundarios de medicamentos que el anciano
está tomando, o debidos a una enfermedad física concomitante.
Si se hace el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos
o psicoterapia ayuda a que la persona deprimida recupere su capacidad para
tener una vida feliz y satisfactoria. La investigación científica
reciente indica que la psicoterapia breve (terapia a través de pláticas
que ayudan a la persona en sus relaciones cotidianas, y ayudan a aprender a
combatir los pensamientos distorsionados negativamente que generalmente acompañan
a la depresión), es efectiva para reducir a corto plazo los síntomas
de la depresión en personas mayores. La psicoterapia también
es útil cuando los pacientes ancianos no pueden o no quieren tomar medicamentos.
Estudios de la eficacia de la psicoterapia demuestran que la depresión
en la vejez puede tratarse eficazmente con psicoterapia.4
El mejor reconocimiento y tratamiento de la depresión en la vejez hará que
este periodo de la vida sea más placentero para el anciano deprimido,
para su familia y para quienes le cuidan.
La depresión en la niñez
La depresión en la niñez se empezó a reconocer solo hace
dos décadas. El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar
a ir a la escuela, no querer separase de los padres o tener miedo a que uno
de los padres se muera. El niño más grande puede ponerse de mal
humor, meterse en problemas en el colegio, comportarse como un niño
travieso o indisciplinado, estar malhumorado o sentirse incomprendido. Dado
que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez
a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente
pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo
de depresión. A veces el niño tiene un cambio de comportamiento
marcado que preocupa a los padres, o el maestro menciona que el "niño
no parece ser él mismo". En tal caso, después de descartar problemas
físicos, el pediatra puede sugerir que el niño sea evaluado,
preferiblemente por un psiquiatra especializado en niños. De ser necesario
un tratamiento, el médico puede sugerir psicoterapia, generalmente hecha
por otro profesional, como un trabajador social o un psicólogo, mientras él
receta medicamentos si son necesarios. Los padres no deben tener miedo de hacer
preguntas: ¿Está capacitado el profesional que va a llevar a
cabo la psicoterapia? ¿Qué tipo de psicoterapia recibirá el
niño? ¿La familia deberá participar en la terapia? ¿Será el
niño tratado con antidepresivos? De ser así, ¿cuáles
podrían ser los efectos secundarios?
El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) ha identificado
el uso de medicamentos para la depresión en niños como un área importante de
investigación. Las Unidades de Investigación en Psicofarmacología
Pediátrica (Research Units on Pediatric Psychopharmacology, RUPP),
respaldadas y financiadas por el NIMH, conforman una red de siete centros de
investigación donde se llevan a cabo estudios clínicos. Estos
investigan la eficacia de medicamentos usados para tratar varios trastornos
mentales en niños y adolescentes. Entre los medicamentos en estudio,
se cuentan algunos antidepresivos que han demostrado ser efectivos en el tratamiento
de niños con depresión, cuando el médico los receta y
supervisa correctamente.
Evaluación diagnóstica y tratamiento
El primer paso para recibir un tratamiento adecuado
para la depresión
consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos, así como
algunas enfermedades, por ejemplo infecciones vitales, pueden producir los
mismos síntomas que la depresión. El médico debe descartar
esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista del paciente
y análisis de laboratorio. Si causas físicas son descartadas,
el médico debe realizar una evaluación psicológica o dirigir
a el paciente a un psiquiatra o psicólogo.
Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica
completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto
han durado, qué tan serios son? Si el paciente los ha tenido antes,
el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento
se dio. El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol
y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además,
la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún
pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos
recibió y qué tratamientos fueron efectivos?
Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un
examen del estado mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento
o memoria se han afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad
depresiva o maníaco-depresiva.
La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación.
Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que
se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola
es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión.
Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran
con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con
un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente
rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar
mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra
puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que
han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del
diagnóstico del paciente y de la seriedad de los síntomas.
La terapia electro-convulsiva (TEC
o "Electro-shock") es útil,
especialmente para los pacientes cuya depresión es severa o pone su
vida en peligro y para los pacientes que no pueden tomar antidepresivos.3 La TEC es a menudo efectiva en casos en que los medicamentos
antidepresivos no proporcionan un alivio suficiente. En los últimos
años la TEC se ha perfeccionado mucho. Antes de administrar el tratamiento,
que se hace bajo anestesia de duración breve, se administra un relajante
muscular. Se colocan electrodos en sitios precisos de la cabeza, para enviar
impulsos eléctricos. La estimulación ocasiona una convulsión
breve (aproximadamente 30 segundos) dentro del cerebro. La persona que recibe
TEC no percibe conscientemente el estímulo eléctrico. Para obtener
el máximo beneficio terapéutico se requieren varias sesiones
de TEC, usualmente programadas con un promedio de tres por semana.
Medicamentos
Hay varios tipos de medicamentos antidepresivos utilizados
para tratar trastornos depresivos. Estos incluyen los "inhibidores selectivos de la recaptación
de serotonina"(ISRS) que son medicamentos nuevos, los tricíclicos y
los "inhibidores de la monoaminoxidasa" (IMAO). Los ISRS y otros medicamentos
aún más nuevos que afectan los neurotransmisores como la dopamina
o la noradrenalina, generalmente tienen menos efectos secundarios que los tricíclicos.
Algunas veces el médico prueba una variedad de antidepresivos antes
de encontrarse el medicamento o combinación de medicamentos más
efectiva. Generalmente la dosis se debe ir aumentando hasta que la medicación
es efectiva. Por lo general, el efecto terapéutico completo de los medicamentos
antidepresivos no se observa inmediatamente. Hay que tomarlo en dosis adecuadas
por 3 ó 4 semanas, y en algunos casos lleva hasta 8 semanas, para que
se produzca el efecto completo. Sin embargo a veces se empiezan a ver mejorías
en las primeras semanas.
Es posible que el paciente se sienta tentado a dejar
de tomar el medicamento prematuramente. Él puede sentirse mejor y pensar que ya no lo necesita.
O puede pensar que el medicamento no le está ayudando en absoluto. Es
importante seguir tomando el medicamento hasta que éste tenga oportunidad
de actuar en el organismo. Algunos efectos secundarios (vea la sección
Efectos Secundarios, página 13) pueden aparecer incluso antes de que
se produzca el efecto antidepresivo. Una vez que el paciente se sienta mejor,
es importante continuar el medicamento por 4 a 9 meses para prevenir una recaída
de la depresión. Algunos medicamentos deben dejar de tomarse gradualmente
(es decir reduciendo la dosis poco a poco) para dar tiempo a que el organismo
se adapte y para prevenir síntomas de abstinencia, los que se producen
cuando algunos medicamentos se descontinúan abruptamente. En los casos
de trastorno bipolar y depresión severa crónica o recurrente,
es posible que el paciente tenga que tomar el medicamento por un tiempo indefinido.
Al contrario de lo que algunas personas creen, los
medicamentos antidepresivos no crean hábito. Sin embargo,
como sucede con cualquier tipo de medicamento recetado por periodos prolongados,
los antidepresivos deben ser supervisados cuidadosamente por el médico para determinar si se
están dando en una dosis correcta. El médico debe verificar
la dosificación y la efectividad del tratamiento en forma periódica.
Hay un pequeño grupo de personas que no responden a los antidepresivos
usados más comúnmente (tricíclicos, ISRS y otros antidepresivos
nuevos) y para las cuales los IMAO son el mejor tratamiento. Las personas que
están tomando esta clase de antidepresivos debe evitar determinados
alimentos. Ciertos alimentos contienen niveles elevados de la sustancia llamada
tiramina (la que normalmente se encuentra en quesos fermentados, vinos y encurtidos
o alimentos en conserva de vinagre). Cuando el paciente toma un IMAO, estos
alimentos deben ser estrictamente evitados, al igual que algunos medicamentos
como los descongestionantes que se toman para los resfríos y algunas
alergias. La interacción de la tiramina con los IMAO puede ocasionar
una crisis hipertensiva (subida brusca y extrema de la presión arterial)
que puede llevar a la ruptura de una arteria en el cerebro, es decir un accidente
cerebro-vascular. El médico debe proporcionar al paciente una lista
completa de los alimentos prohibidos. El paciente debe llevar la lista consigo
en todo momento. Las otras clases de antidepresivos (tricíclicos, ISRS
y otros antidepresivos nuevos) no requieren restricciones alimenticias.
Nunca se deben combinar medicamentos
de ningún
tip—recetados, sin receta o prestados—sin
consultar al médico. Cualquier otro profesional de la salud
que pueda recetarle un medicamento (por ejemplo el dentista u otro especialista)
tiene que saber qué medicamentos está tomando el paciente.
Aunque algunos medicamentos son inocuos cuando se toman solos, si se toman
en combinación con otros pueden ocasionar efectos secundarios peligrosos.
Algunas substancias, como el alcohol y las drogas de adicción, pueden
reducir la efectividad de los antidepresivos y por lo tanto se deben evitar.
Deben evitarse el vino, la cerveza y las bebidas alcohólicas destiladas,
por ejemplo tequila, gin, ron, vodka, güisqui y licores. A algunas personas
que están tomando uno de los antidepresivos nuevos, el médico
puede permitirles el uso de una cantidad moderada de alcohol, si la persona
no ha tenido un problema de alcoholismo.
Los sedantes o medicamentos ansiolíticos, que se dan para la ansiedad,
no son antidepresivos. A veces son recetados junto con los antidepresivos,
sin embargo, por si solos no son efectivos para tratar la depresión.
Los estimulantes, como las anfetaminas, no son efectivos para tratar la depresión.
Ocasionalmente se utilizan bajo estricta supervisión médica en
personas que padecen al mismo tiempo de una enfermedad física y de depresión.
Las preguntas sobre los antidepresivos
recetados y problemas que puedan estar relacionados con el medicamento,
deben tratarse con el médico.
El litio ha sido por muchos años el tratamiento de elección
para el trastorno bipolar por su efectividad para prevenir los extremos del
estado de ánimo comunes en este trastorno. Su uso debe ser supervisado
cuidadosamente por el médico, ya que hay poca diferencia entre las dosis
efectivas y las tóxicas. Si una persona tiene un trastorno preexistente
de tiroides, renal, cardíaco o epilepsia, el litio puede no ser recomendable.
Afortunadamente, otros medicamentos han demostrado ser útiles para controlar
cambios de ánimo extremos. Entre estos se encuentran dos anticonvulsivos:
la carbamazepina (Tegretol®) y el ácido valproico (Depakote®).
Ambos medicamentos han tienen una aceptación amplia en la práctica
clínica. El ácido valproico ha sido aprobado por la Administración
de Alimentos y Drogas de los EE.UU. (Food and Drug Administration, FDA) como
un tratamiento de primera línea para la manía aguda. Otros anticonvulsivos
que se empezaron a utilizar más recientemente son la lamotrigina (Lamictal®)
y la gabapentina (Neurontin®). Se está estudiando qué tan
eficaces son éstos para el tratamiento del trastorno bipolar.
La mayoría de las personas con trastorno bipolar toman más de
un medicamento. Junto con el litio y un anticonvulsivo, el paciente puede necesitar
un medicamento para otros síntomas que se asocian frecuentemente con
la bipolaridad: agitación, ansiedad, depresión e insomnio. Es
de vital importancia encontrar la mejor combinación posible de estos
medicamentos para cada paciente. Para esto se requiere que el médico
supervise el tratamiento cuidadosamente.
Efectos secundarios
En algunas personas, los antidepresivos pueden causar
efectos secundarios que generalmente son leves y temporales (conocidos a
veces como efectos adversos). Por lo general son molestos, pero no graves.
Sin embargo si se presenta una reacción o efecto secundario que es inusual o que interfiere con el
funcionamiento normal, el médico debe ser notificado de inmediato. Estos
son los efectos secundarios más comunes de los antidepresivos y las
formas de manejarlos:
- Boca seca: es útil tomar
sorbos de agua, masticar goma de mascar, cepillar los dientes diariamente.
- Estreñimiento: la dieta debe incluir cereales con
contenido alto de fibra, ciruelas, frutas y vegetales.
- Dificultad al orinar: vaciar la
vejiga puede ser dificultoso y el chorro de orina puede no ser tan fuerte
como de costumbre; debe notificarse al médico si hay dificultad
seria o dolor.
- Problemas sexuales: el funcionamiento
sexual puede alterarse; si se vuelve preocupante, debe conversarse con
el médico.
- Visión borrosa: esto generalmente pasa pronto y
no se requieren lentes nuevos.
- Mareos: conviene levantarse lentamente de la cama o de
la silla.
- Somnolencia o modorra diurna: esto
generalmente pasa pronto. Una persona que se sienta somnolienta o sedada
no debe conducir ni operar máquinas o vehículos. Los antidepresivos más
sedantes se toman generalmente al acostarse, para ayudar a dormir y minimizar
la somnolencia diurna.
Los antidepresivos más nuevos tienen diferentes
tipos de efectos secundarios:
- Dolor de cabeza: generalmente se pasa.
- Náusea: también es pasajera, incluso cuando
la sensación de náusea ocurre después de cada dosis,
es solo por un rato.
- Nerviosismo e insomnio (dificultad para dormirse o despertar a
menudo durante la noche): estos pueden ocurrir durante las primeras
semanas; usualmente se resuelven con el tiempo o tomando una dosis más
pequeña.
- Agitación (sentirse inquieto, tembloroso
o nervioso): si
esto pasa por primera vez después de tomar el medicamento y es persistente,
el médico debe ser notificado.
- Problemas sexuales: el médico debería
ser consultado si el problema es persistente o preocupante.
Terapia naturista
En los últimos años, el uso de hierbas para el tratamiento tanto
de la depresión como de la ansiedad ha generado un gran interés.
La yerba de San Juan o Corazoncillo (St. John's wort o Hypericum perforatum),
que es una hierba muy utilizada en Europa para el tratamiento de la depresión
moderada, ha captado recientemente la atención de los estadounidenses.
La yerba de San Juan, una planta muy bonita y de crecimiento lento que se cubre
de flores amarillas en el verano, ha sido usada durante siglos en muchos remedios
naturales y populares. En Alemania, el Hypericum se utiliza actualmente
para el tratamiento de la depresión más que cualquier otro antidepresivo.
Sin embargo, la eficacia de esta hierba no se ha aclarado por que los estudios
científicos que se han llevado a cabo fueron a corto plazo y utilizaron
varias dosis diferentes.
Dado al enorme interés en la yerba de San Juan, los Institutos Nacionales
de Salud (National Institutes of Health, NIH) están llevando a cabo
un estudio de tres años, auspiciados por tres integrantes del NIH: el
Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental Health), el
Centro Nacional para Medicina Complementaria y Alternativa (National Center
for Complementary and Alternative Medicine) y la Oficina de Suplementos Dietéticos
(Office of Dietary Supplements). El estudio está diseñado para
incluir 336 pacientes con depresión severa, los que son asignados al
azar a uno de tres tratamientos de 8 semanas de duración. Una tercera
parte de los pacientes recibirá una dosis uniforme de yerba de San Juan,
una tercera parte recibirá un inhibidor selectivo de la recaptación
de serotonina (ISRS) que se receta frecuentemente para depresión y la
tercera parte recibirá un placebo (una píldora que parece exactamente
igual al ISRS o a la yerba de San Juan, pero que no tiene ingredientes activos).
Los participantes del estudio que tengan una mejoría continuarán
el tratamiento por 18 semanas adicionales. Después de completar este
estudio de tres años, se analizarán y publicarán los resultados.
La FDA hizo un anuncio oficial para la salud pública el 10 de febrero
del 2000. En este se afirma que la yerba de San Juan parece utilizar una de
los procesos metabólicos usados por muchos otros medicamentos. Por ejemplo
varios de los medicamentos que se recetan para tratar problemas tales como
las enfermedades del corazón, la depresión, las convulsiones,
ciertos cánceres y para prevenir los rechazos de transplantes. Por lo
tanto, los médicos deben alertar a sus pacientes acerca de estas posibles
interacciones farmacológicas. Cualquier suplemento naturista se debe
tomar únicamente después de consultar con el médico u
otro profesional de salud capacitado.
Psicoterapias
Muchas formas de psicoterapia, incluso algunas terapias
a corto plazo (10-20 semanas), pueden ser útiles para los pacientes deprimidos. Las terapias "de
conversación" ayudan a los pacientes a analizar sus problemas y a resolverlos,
a través de un intercambio verbal con el terapeuta. Algunas veces estas
pláticas se combinan con "tareas para hacer en casa" entre una sesión
y otra. Los profesionales de la psicoterapia que utilizan una terapia "de comportamiento" procuran
ayudar a que el paciente encuentre la forma de obtener más satisfacción
a través de sus propias acciones. También guían al paciente
para que abandone patrones de conducta que contribuyen a su depresión
o que son consecuencia de su depresión.
Estudios de investigación han comprobado que dos psicoterapias a corto
plazo son útiles para algunas formas de depresión. Se trata de
la terapia interpersonal y de la cognitiva-conductual. Los terapeutas interpersonales
se concentran en los problemas en las relaciones con los otros que causan y
agravan la depresión. Los terapeutas cognitivo-conductuales ayudan a
los pacientes a cambiar los estilos negativos de pensamiento y comportamiento
que se asocian con la depresión.
Las terapias dinámicas o "de insight", que se usan en ocasiones para
tratar personas deprimidas, apuntan a ayudar al paciente a resolver sus conflictos.
Estas terapias a menudo se reservan para casos en que los síntomas depresivos
han mejorado bastante. Para obtener mejores resultados, los cuadros depresivos
severos (en especial los que son recurrentes) por lo general requieren medicamentos
(o ECT bajo condiciones especiales), junto con, o antes de, una psicoterapia.
Cómo uno puede ayudarse a si mismo cuando está deprimido
Los trastornos depresivos hacen que uno se sienta exhausto,
inútil,
desesperanzado y desamparado. Esas maneras negativas de pensar y sentirse hacen
que las personas quieran darse por vencidas. Es importante ser consciente de
que las maneras negativas de ver las cosas son parte de la depresión.
Estas son distorsiones que, por lo general, no se basan en circunstancias reales.
Los pensamientos negativos desaparecen cuando el tratamiento empieza a hacer
efecto. Mientras tanto:
- Fíjese metas realistas, tomando en cuenta la depresión,
y no trate de asumir una cantidad excesiva de responsabilidades.
- Divida las metas en partes pequeñas, establezca
prioridades y haga lo que pueda cuando pueda.
- Trate de estar acompañado y de confiar en
alguna persona; siempre es mejor que estar solo y no hablar con nadie.
- Tome parte en actividades que le ayuden a sentirse mejor.
- Haga ejercicio liviano, vaya al cine, vaya a un juego deportivo, o participe
en actividades recreativas, religiosas, sociales o de otro tipo. Todo eso
puede ayudar.
- No espere que su estado de ánimo mejore de
inmediato, sino gradualmente. Sentirse mejor toma tiempo.
- Es aconsejable que posponga las decisiones importantes
hasta que la depresión
mejore. Antes de hacer cambios importantes, como cambiar de trabajo, casarse
o divorciarse, consulte con personas que lo conozcan bien y tengan una visión
más objetiva de su situación.
- La gente rara vez sale de una depresión de un día para el
otro. Pero se puede sentir un poco mejor cada día.
- Recuerde, patrones positivos de pensamiento
eventualmente van a reemplazar los pensamientos negativos que son parte
de la depresión.
Los patrones negativos van a desaparecer tan pronto su depresión responda
al tratamiento. Recuerde, tan pronto su depresión responda
al tratamiento, los pensamientos negativos van a ser reemplazadas por pensamientos
positivos.
- Deje que sus familiares y amigos le ayuden.
Cómo pueden los familiares y amigos ayudar a la
persona deprimida
Lo más importante que alguien puede hacer por la persona deprimida
es ayudarle a que reciba el diagnóstico y tratamiento adecuados. Esto
tal vez implique que tenga que aconsejar al paciente para que no deje el tratamiento
antes de que los síntomas puedan empezar a aliviarse (varias semanas).
Tal vez implique ayudarle a obtener un tratamiento diferente, si no se observa
ninguna mejoría con el primer tratamiento. En ocasiones puede requerir
que el familiar o amigo haga una cita y acompañe a la persona deprimida
al médico. A veces es necesario asegurarse que la persona deprimida
esté tomando el medicamento. A la persona deprimida se le debe recordar
que obedezca las órdenes médicas con respecto a beber bebidas
alcohólicas mientras está medicado. Otra cosa muy importante
es dar apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia, afecto
y estímulo. Busque la forma de conversar con la persona deprimida y
escucharla con atención. No minimice los sentimientos que el paciente
expresa pero señale la realidad y ofrezca esperanza. No ignore comentarios
o alusiones al suicidio. Informe al terapeuta si la persona deprimida hace
comentarios sobre la muerte o el suicidio. Invite a la persona deprimida a
caminar, pasear, ir al cine y a otras actividades. Persista con delicadeza
si su invitación es rechazada. Fomente la participación del paciente
en actividades que antes le daban placer, como pasatiempos, deportes, actividades
religiosas o culturales, pero no fuerce a la persona deprimida a hacer demasiadas
cosas demasiado pronto. La persona deprimida necesita diversión y compañía,
pero demasiadas exigencias pueden aumentar su sentimientos de fracaso.
No acuse a la persona deprimida de simular enfermedad
o ser perezoso, ni espere que salga de esa situación de un día para el otro. Con tratamiento,
la mayoría de las personas mejora. Tenga eso presente y continúe
repitiéndole a la persona deprimida que con tiempo y ayuda va a sentirse
mejor.
Dónde obtener ayuda
Si no está seguro de dónde obtener ayuda, consulte las páginas
amarillas, bajo "salud mental", "salud", "servicios sociales", "prevención
del suicidio", "servicios de intervención en momentos de crisis", "líneas
de ayuda", "hospitales", "médicos", "psicoterapia", "psiquiatras", o "psicólogos",
para encontrar los números telefónicos y las direcciones. En
momentos de crisis el médico de la sala de emergencias de un hospital
puede proporcionar ayuda temporal para un problema emocional y puede decirle
dónde y cómo recibir tratamiento.
A continuación encontrará una lista de las personas y lugares
que pueden encauzarle hacia servicios diagnósticos y tratamiento, o
proporcionárselos.
- Médicos de familia
- Especialistas de salud mental, como psiquiatras,
psicólogos, trabajadores
sociales o consejeros de salud mental
- Seguros médicos (HMO)
- Centros comunitarios de salud mental
- Departamentos de psiquiatría de hospitales y clínicas
ambulatorias
- Programas afiliados a las universidades o facultades de medicina
- Clínicas ambulatorias de los hospitales estatales
- Servicios de familia, agencias sociales o religiosas
- Clínicas e instituciones privadas
- Programas de asistencia a los empleados
- Sociedades médicas o psiquiátricas
locales
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